Ilusión de-crecimiento y TPP11

Por Tania Madriaga Flores

(…) son los mismos de siempre, la élite chilena, los que nos invitan una y otra vez a correr detrás de estas formulas, ya que les ha parecido siempre de mejor gusto codearse con sus pares capitalistas extranjeros, que apoyar la industrialización nacional, la inversión en conocimiento y tecnología y el empleo decente y sueldos y seguridad social dignos.

Estamos en un momento de crisis y continúan apareciendo cifras alarmantes sobre cómo se derrumba la economía, lo que en la práctica golpea a todas y todos los habitantes del país. Algunos dueños de Chile vuelven sobre lo mismo de siempre “que hay que entregar garantías a los privados” y promueven la firma del TTP11. Este mantra que busca instalarse como razonable a nivel propagandístico, termina siempre en una profundización de la crisis y en más desigualdad.

Con descaro esos mismos agoreros recriminan poniendo de ejemplo a las mineras y la cámara chilena de la construcción como actores económicos que han tenido una caída en sus ganancias, sin admitir que por años son rubros que han gozado de ganancias extraordinarias, dada las reglas que les protegen permitiendo que no les cobremos la riqueza que explotan: los bienes comunes naturales como el cobre o el patrimonio material, inmaterial y natural que habitamos. Rubros en los que además las externalidades negativas de su actividad las pagan los territorios, viendo empeoradas las condiciones de vida de sus habitantes y la propia naturaleza. 

En este contexto fuerzan la firma de un tratado (TPP11), que subordina los objetivos económicos nacionales a los intereses de las transnacionales y entrega a tribunales construidos a la medida de esos intereses, la resolución de cualquier litigio que como Estado de Chile pudiéramos tener con una empresa extranjera en nuestro necesario camino de construir un modelo de desarrollo que supere la crisis. Pero son los mismos de siempre, la élite chilena, los que nos invitan una y otra vez a correr detrás de estas formulas, ya que les ha parecido siempre de mejor gusto codearse con sus pares capitalistas extranjeros, que apoyar la industrialización nacional, la inversión en conocimiento y tecnología y el empleo decente y sueldos y seguridad social dignos.

Para salir de la crisis no podemos continuar haciendo más de lo mismo, la formula de regalarle a las grandes empresas todos nuestros recursos produce pobreza, no sólo a las personas directamente en sus presupuestos familiares, sino también empeorando las condiciones de vida de los territorios que habitamos. El crecimiento implica mejorar la productividad y el empleo de manera sostenible y el neoliberalismo ya no está en condiciones de cumplir esa promesa. 

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