Mujeres e independientes

Mujeres e independientes en el proceso constituyente: una de las principales dimensiones transformadoras

Una de las razones por las que el mundo mira el proceso constituyente chileno, es porque es el primero que se construye en paridad, con igual número de hombres y mujeres.

Más allá del fondo de la discusión, hay varias preguntas que se abren por esta composición. ¿Resultó este hecho significativo? ¿Hay puntos en la propuesta de Nueva Constitución que estén presentes gracias a la mayor presencia de mujeres en el poder constituyente?

Responderemos a esta pregunta, pero añadiendo un nuevo dato: la mayor cantidad de mujeres elegidas para escribir la Nueva Constitución son independientes de los partidos políticos, lo que debe ser bien leído por esa élite política partidista, que hoy pretende introducir modificaciones o hacer aclaraciones al texto propuesto, sin tomar en consideración a movimientos sociales, organizaciones territoriales, pueblos originarios, sindicatos y un largo etcétera.

La Convención Constitucional contó con la participación de 77 mujeres, de las cuales sólo 19 eran militantes de partidos y 58 fueron electas como independientes. De estas últimas, 9 fueron de escaños reservados, 20 se postularon en cupos de partidos y las 29 restantes fueron en listas de independientes. Esta última opción fue asumida como desafío desde distintas corrientes del campo de las luchas por la transformación.

Es decir, que la gran mayoría de las mujeres escogidas como Convencionales fueron electas como independientes y las listas de independientes fueron las que aportaron la mayor cantidad de mujeres a la composición de este órgano, ya que en ellas estas candidaturas fueron las más competitivas.

Este importante protagonismo de las mujeres, expresado en su elegibilidad, es una de las dimensiones transformadoras que deberán asumir las organizaciones políticas en el futuro, las que no podrán continuar perpetuando su estructura patriarcal.

Los distintos e importantes avances en las demandas históricas de las diversas corrientes feministas es, sin duda, una de las consecuencias de esta composición paritaria y con alto porcentaje de mujeres independientes: derechos sexuales y reproductivos (Artículos 40, 61), reconocimiento a las labores de cuidado y el derecho al cuidado (Artículos 45, 46, 49, 50 y 68) derecho a una vida libre de violencia (Artículos 27, 40, 51 y 61), además de la imposibilidad de asumir cargos públicos para de quienes hayan ejercido delitos sexuales o de violencia intrafamiliar (Artículo 172).

En la dimensión política se suma la paridad, que fija nuevas reglas a las organizaciones políticas presentes y futuras. Estas deben permitir revertir la exclusión del pasado, proponiendo que los partidos postulen listas de composición paritaria, encabezadas siempre una mujer (Artículo 161) y que destinen un financiamiento electoral proporcional al número de dichas candidaturas, así como la necesidad de que tomen las medidas necesarias para erradicar la violencia de género (Artículo 163), conjunto de medidas que buscan garantizar su elegibilidad.

Columna en medios

En síntesis, no es posible entender los avances en los distintos ámbitos de la propuesta constitucional sin comprender el aporte mayoritario de las mujeres independientes, tanto aquellas que postularon en listas de independientes, como las que postularon en cupos de partidos y las hermanas de pueblos originarios; conjunto mayoritario que en alianza con las militantes de los partidos que asumen la bandera antipatriarcal, decolonial y antirracista, sacaron adelante esta tarea.

Así se fue constituyendo una fuerza transformadora en la elaboración de contenidos, en capacidad de transversalización de las demandas y articulación de los votos que concurrieron a su aprobación, a pesar de las resistencias de la derecha.

Y ya podremos ver también en el plebiscito de salida, la capacidad de mantener la convocatoria a las personas, comunidades y territorios que antes no tuvieron espacio de auto representación y que se han incorporado al padrón de votantes a partir del plebiscito de entrada.

Creemos que los intentos por relativizar, minimizar y caricaturizar el rol de las y los independientes, siguen mostrando su afán de perpetuar la política excluyente de la transición duopólica. Sus mensajes dejan claro al país que no comprendieron nada, que ese octubre para ellas y ellos solo significó y sigue significando el riesgo de perder sus enormes privilegios y granjerías.

Ser independientes nos exige un compromiso mayor con la posibilidad de que emerjan nuevas actorías que permitan poner al centro el buen vivir y persistir en esa lucha desde todos los lugares en que nos encontramos y a los que podemos llegar. Somos independientes, más no indiferentes.

Tania Madriaga, Ex constituyente independiente D7

Alejandra Pérez, Ex constituyente independiente D9

Natividad Llanquileo, Ex constituyente independiente Mapuche

Isabel Godoy, Ex constituyente independiente Colla

Constanza Lisana, Alcaldesa independiente San Antonio

Alejandra Burgos, Alcaldesa independiente Curanilahue

Lorena Facuse, Alcaldesa independiente Cerrillos

Alejandra Valle, Concejala independiente Ñuñoa

Gilga Giorente, Concejala independiente Valparaíso

Verónica Ávila, Activista independiente por el Aborto

Javiera Toledo, Alcaldesa independiente de Villa Alemana

María Fernanda Ternicier, Concejala independiente de Villa Alemana

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